Vaquita – Last Chance for the Desert Porpoise

Investigación Científica

La investigación científica más reciente de Discovery hasta “ahora”.

Investigación Científica

La vaquita marina se dio a conocer primero a la comunidad científica después del descubrimiento de un cráneo blanqueado en la playa norte de Punta San Felipe en Baja California Norte, en México, el 18 de marzo de 1950 por Ken Norris, luego por un estudiante graduado en UCLA.

Al año siguiente, dos cráneos adicionales se encontraron y estos tres especimenes de cráneos formaron la base para la descripción de una nueva especie de vaquita marina, Phocoena sinus, (Norris & McFarland 1958). Mientras la mayoría de las observaciones recientes en el mar carecían de detalles suficientes para determinar si eran indudablemente P. sinus, la primera observación con detalles suficientes para ser aceptada es probable que sea la grabada por Norris y McFarland (1958). Los autores describen tres animales pequeños y cautelosos con aletas dorsales triangulares que fueron vistos brevemente antes de sumergirse a unas 8 millas al NE de San Felipe el 28 de abril de 1955. Tres décadas pasarían antes de que hubiera suficientes especimenes para describir la morfología externa (Robles et al. 1986, Brownell et al. 1987).

Coincidente con la descripción científica inicial de la nueva especie fue la comprensión de que los individuos fueron capturados a propósito en la red de pesca de arrastre de la industria pesquera de la totoaba y el tiburón, y en la pesca de arrastre comercial del camarón; los primeros reportes de captura fortuita de vaquitas en redes de la totoaba vinieron de Norris y Prescott (1961), Flanagan y Hendrickson (1976), y Brownell (1982) y es probable que hayan estado ocurriendo desde los años 30 (Brownell 1982, Vidal 1995). Aunque no hubo documentación sistemática de mortalidad accidental en años recientes, la preocupación por el estado de conservación de las especies se manifestó desde años recientes (IWC 1975).

Mientras se seleccionaban los ejemplares de presas incidentales en equipos de pesca, se llevaron a cabo estudios de la historia de vida y ecología de la vaquita. La primera información sobre hábitats de alimentación, basada en el análisis del contenido estomacal se publicó por Fitch y Brownell (1968) quienes encontraron que la vaquita se alimentaba de peces pequeños que viven en aguas poco profundas y que viven en el fondo del mar. Al mismo tiempo, el primer estudio de la historia de vida de la vaquita (Hohn et al. 1986) indicó una tasa inferior de incremento en comparación de otras poblaciones de vaquita marina. Una revisión detallada de todos los registros conocidos confirmó que la distribución se restringió al extremo del Golfo superior de California (Brownell 1986) y tiene el rango geográfico más pequeño que cualquier cetáceo.

Son difíciles de analizar por su tamaño pequeño y naturaleza discreta, se han utilizado diferentes enfoques para estimar la abundancia y dirección de las colonias de la vaquita marina. El primer estudio sistemático que utilizó una gran embarcación de investigación y métodos de cortes transversales para estimar la abundancia y distribución de la vaquita se llevó acabo en 1993 (Gerrodette et al. 1995). Los análisis de los primeros estudios confirmaron que la colonia enumeró sólo a pocos cientos de individuos (Barlow et al. 1997). Basado en un estudio que llevaron a cabo México y Estados Unidos en 1997, que abarcó todo el hábitat de las especies, el que sospechaban y el ya conocido, Jamillo-Legorreta et al. (1999), calculó 567 individuos (CV=0.51, 95% de intervalo de confianza=177-1073). También en 1997, se creó el Comité Internacional para el Rescate de la Vaquita (CIRVA) para desarrollar, examinar y promover un plan de rescate de la vaquita basado en la ciencia. CIRVA enfocó sus esfuerzos de conservación en la necesidad de eliminar la captura insostenible de presas con instrumentos de pesca.

El único estudio logrado y corregido para calcular la pesca incidental de la vaquita marina, fue dirigido por D´Agrosa et al. 2000). Basados en entrevistas a pescadores y observadores que estaban a bordo, D’Agrosa’s et al. cuantificaron la captura de la vaquita marina por cada expedición de pesca en cada uno de los cinco tipos de redes de pesca de arrastre desde enero de 1993 a enero de 1994. Los autores encontraron que cierto nivel de captura de la vaquita ocurre en la mayoría de los casos, si no es que todos, en los tipos de redes de pesca de arrastre que se utilizan en esta área. Extrapolaron su índice de captura al número total estimado de viajes del Golfo de Santa Clara a 39 vaquitas por año (intevalo de confianza= 14-93) Incluyendo el número estimado de expediciones de pesca de los vecinos de San Felipe, el cálculo total de la captura anual aumentó de 78 a 168 por año, índices de captura que se consideraron insostenibles (D’Agrosa et al. 2000). Aunque la captura de la pesca ha sido identificada como el factor más grande de riesgo para la supervivencia de la vaquita, se han identificado y analizado otros factores potenciales. Rojas-Bracho y Taylor (1999) examinaron tres factores de riesgo (contaminantes, la pérdida de la entrada del Río Colorado y la endogamia genética) y encontraron que ninguno aumentaría sensiblemente el riesgo de extinción y ninguno prevendría el rescate de la vaquita.

Durante la última década, la población fue monitoreada de manera acústica, basados en una escucha sistemática en estaciones fijas a través del Golfo del norte de California utilizando un detector acústico análogo. Estos datos revelaron que la población estaba disminuyendo rápidamente; el número de detecciones acústicas disminuyó un 70% en la década de 1997 a 2007 (Jaramillo-Legorreta & Rojas-Bracho 2008). Esta información coincidió con cálculos de la población basados en un enfoque modelador, el cual le dio un empuje a la población de 1997 a 2007 y calculó que sólo quedaban aproximadamente 150 vaquitas (Jaramillo-Legoretta et al. 2007). De estos estudios, quedó claro que si no se tomaba acción alguna, es probable que la vaquita disminuya su número hasta el punto en el que la extinción podría ser inevitable durante los siguientes dos años.

La Expedición Vaquita 2008 recientemente concluida y los talleres subsecuentes, fueron parte de un esfuerzo internacional para diseñar técnicas acústicas pasivas para proporcionar un modo para el gobierno de México para determinar si las acciones de conservación actuales para reducir la mortalidad a causa de redes de pesca de arrastre, eran exitosas.

Referencias:

Barlow, J., T. Gerrodette, and G. Silber (1997). First estimates of vaquita abundance. Marine Mammal Science 13: 44–58.

Brownell, R.L., Jr. (1986). Distribution of the vaquita, Phocoena sinus, in Mexican waters. Marine Mammal Science 2: 299–305.

Brownell, R.L., Jr., L.T. Findley, O. Vidal, A. Robles, and N.S. Manzanillo (1987). External morphology and pigmentation of the vaquita, Phocoena sinus (Cetacea: Mammalia). Marine Mammal Science 3: 22–30.

D’Agrosa, C., C.E. Lennert-Cody, and O. Vidal (2000). Vaquita bycatch in Mexico’s artisanal gillnet fisheries: Driving a small population to extinction. Conservation Biology 14: 1110–1119.

Flanagan, C.A., and J.R. Hendrickson (1976). Observation on the commercial fishery and reproductive biology of the totoaba, Cynoscion macdonaldi, in the northern Gulf of California. Fishery Bulletin 74: 531–544.

Jaramillo-Legoretta, A.M., L. Rojas-Bracho, R.L. Brownell, Jr., A.J. Read, R.R. Reeves, K. Ralls, and B.L. Taylor (2007). Saving the vaquita: Immediate action not more data. Conservation Biology 21: 1653–1655.
Jaramillo-Legoretta, A.M and L. Rojas-Bracho, 2008.

Jaramillo-Legoretta, A.M., L. Rojas-Bracho, and T. Gerrodette (1999). A new abundance estimate for vaquitas: First step for recovery. Marine Mammal Science 15: 957–973.

Norris, K.S., and W.N. McFarland (1958). A new harbor porpoise of the genus Phocoena from the Gulf of California. Journal of Mammalogy 39: 22–39.

Norris, K.S., and J.H. Prescott (1961). Observations on Pacific cetaceans of Californian and Mexican waters. University of California Publications in Zoology 63: 291- 402.

Robles, A., O. Vidal, and L.T. Findley (1987). La totoaba y la vaquita. Información Cientifica Y Technológica 9: 3–6.

Rojas-Bracho, L., and A.M. Jaramillo-Legorreta (2002). Vaquita Phocoena sinus. Pp. 1277–1280 in W.F. Perrin, B. Wursig, and J.G.M. Thewissen (eds). Encyclopedia of Marine Mammals. San Diego: Academic Press.

Rojas-Bracho, L., and B.L. Taylor (1999). Risk factors affecting the vaquita. Marine Mammal Science 15: 974–989.

Rojas-Bracho, L., R.R. Reeves, and A. Jaramillo-Legoretta (2006). Conservation of the vaquita

Turvey, S.T., R. Pitman, T. Taylor, J. Barlow, T. Akamatsu, L. Barrett, X. Zhao, and R. Reeves (2007). First human-caused extinction of a cetacean species? Biology Letters 3: 537–540.

Vidal, O. (1995). Population biology and incidental mortality of the vaquita, Phocoena sinus. Report of the International Whaling Commission 16(Special Issue): 247–272.

Vidal, O., K. Van Waerebeek, and L.T. Findley (1994). Cetaceans and gillnet fisheries in Mexico, Central America and the Wider Caribbean: A preliminary review. Report of the International Whaling Commission 15(Special Issue): 221–233.