Vaquita – Last Chance for the Desert Porpoise

Extinción – ¿Qué significa?

Indaga lo que significa la extinción y lo que están haciendo los científicos para detenerla.

Extinción - ¿Qué significa?

Hasta hace poco, había 4 especies de delfines de río que vivían en 3 sistemas de río principales. En diciembre de 2006, el Delfín del Río Azul, llamado baiji (pronunciado ‘bai-yi’) fue declarado funcionalmente extinto, la primera especie de cetáceo en extinguirse en tiempos modernos como resultado de la actividad humana.

En décadas recientes, el Río Yang Tse se ha convertido en una de las vías navegables más transitadas del mundo y está sometida a un gran alcance de presiones humanas que tienen un efecto devastador en los baiji. Actualmente, el 10% de la población mundial vive el valle del Río Yang Tse- esto significa una cantidad enorme de actividad económica a lo largo del río, incluyendo tráfico de navegación, construcción, contaminación y la pesca ilegal es verdaderamente asombrosa.

En medio de toda esta actividad industrial, la pesca sigue su curso como lo ha hecho durante cientos de años, con delfines atrapados en las redes y en “ganchos”. Esto es probablemente lo que en última instancia provocó la desaparición del baiji – los pescadores alimentando a sus familias.

A pesar de que el baiji se ha considerado como la especie de cetáceo en peligro de extinción más alarmante en todo el mundo durante las últimas dos o tres décadas, no fue sino hasta el 2006 que se organizó un estudio a gran escala para tratar de calcular la cantidad de baiji que aun existían. El estudio sería un preludio para capturar muchos baiji e iniciar un programa de reproducción en cautiverio.

No se encontró ningún baiji y desde entonces se declararon extintos.

A pesar de que todos los mamíferos marinos son susceptibles a quedar atrapados en las redes de pesca de arrastre (Perrin et al. 1994), las marsopas, incluyendo la vaquita marina, son los más vulnerables. (Jefferson and Curry 1994). Los primeros reportes de captura incidental de vaquitas marinas en redes de Totoabas se obtuvieron de Norris y Prescott (1961), y este problema fue reconocido por cada uno de los autores que escribían acerca del estado de las especies desde ese momento. Vidal et al. (1994) documentó 128 vaquitas atrapadas en redes de pesca de arrastre desde marzo de 1958 hasta febrero de 1992, de las cuales el 65% murieron en redes de Totoabas.

Un mínimo de 15 vaquitas marinas murieron desde principios de 1993 hasta principios de 1994 en las redes de los pescadores de un solo pueblo, El Golfo de Santa Clara (D’Agrosa et al. 1995). Estos primeros cálculos de captura de la vaquita marina se presentaron al pequeño subcomité de cetáceos de la Comisión Internacional de la Caza de Ballenas en 1994 a lo que el subcomité dijo: “Es alarmante el estado de estas especies”, y recomendó: “Que se llevara acabo una acción inmediata para eliminar la captura incidental en todas las zonas de pesca” (Comisión Internacional de la Caza de Ballenas 1995).

El único estudio logrado y corregido para calcular la captura incidental de la vaquita fue el de D’Agrosa et al. 2000). Su estudio utilizó entrevistas a pescadores y observadores que estaban a bordo para cuantificar la captura de la vaquita por cada expedición de pesca en cada uno de los cinco tipos de redes de pesca de arrastre desde enero de 1993 a enero de 1994. Extrapolaron su índice de captura al número total estimado de viajes del Golfo de Santa Clara a 39 vaquitas por año (95% de intervalo de confianza= 14-93; D’Agrosa et al 2000). Cuando extrapolaron los índices de mortalidad al número estimado de expediciones de pesca de los vecinos de San Felipe, el cálculo total de la captura anual aumentó de 78 a 168 por año. D’Agrosa et al. (2000) concluyó que los índices de captura que se consideraron eran insostenibles.
A pesar de que los pescadores no estaban dispuestos a cooperar con el estudio voluntario de captura de la vaquita, hay una evidencia continua de captura en las operaciones de pesca. De 1995 a 2004, los pescadores y trabajadores del gobierno reportaron 22 muertes de vaquitas y se recuperaron 11 cadáveres (Rojas-Bracho y Compoy 2004).

Otros Factores de Riesgo.

Aunque la captura de la pesca ha sido identificada como el factor más grande de riesgo para la supervivencia de la vaquita, se han identificado y analizado otros factores potenciales.

Rojas-Bracho y Taylor (1999) examinaron tres factores de riesgo (contaminantes, la pérdida de la entrada del Río Colorado y la endogamia genética) y encontraron que ninguno aumentaría sensiblemente el riesgo de extinción y ninguno prevendría el rescate de la vaquita.