Voces del Futuro
En mi último blog de “Expedición Vaquita Marina”, quisiera dirigirme a la siguiente generación – los jóvenes del Alto Golfo.
En mi último blog de “Expedición Vaquita Marina”, quisiera dirigirme a la siguiente generación – los jóvenes del Alto Golfo.
9 de diciembre de 2008. Escrita por Chris Johnson
En las últimas semanas, llevé a cabo entrevistas con personas involucradas en el problema de las vaquitas; científicos, directores y grupos conservacionistas. En esas entrevistas, se hablaba poco de la educación. No presencié ningún programa de educación de las comunidades locales de San Felipe y El Golfo – “zona cero” de todo el problema de las vaquitas.
Se han recaudado millones de dólares y se ha llamado a millones de expertos para encontrar una solución a la desesperación. Tenemos que elogiar al gobierno mexicano por tomar la ciencia en serio en el caso de las vaquitas, con la reciente extinción del baiji siendo un catalizador para tratar de encontrar una solución.
Lo que encontré en las comunidades locales fue la educación acerca de las vaquitas, los problemas de la conservación, los esquemas de compensación de las industrias pesqueras (proyectos de sistema de vida alternativos) y alternativas en equipos de pesca que prácticamente no existen. Desde luego que hay grupos dispuestos para promover las actividades del ecoturismo como el deporte de la pesca y demás. Sin embargo, lo que se ofrece y lo que el mercado local puede suportar es cuestionable, como se mencionó en mi entrevista con Miguel Reyes Franco titulada “Perspectiva de un Pescador “.
La mayoría de la gente cree que la vaquita es un mito. Eso se debe a que no hay educación acerca del animal en la región – similar al monstruo del Lago Ness del norte del golfo de California. Irónicamente, este mito es el que está ahora alterando la estructura de estas comunidades locales.
Mientras, en El Golfo de Santa Clara, Catalina López Sagástegui y yo visitamos la escuela secundaria local para mostrar videos y fotografías de las vaquitas a los estudiantes que yo había filmado unos días antes. El salón de clases era un porta contenedor abastecido de ordenadores en las paredes. Yo conecté mi Macbook Pro a un proyector y así empezamos. Catalina fue la traductora.
En otras expediciones científicas y proyectos de conservación en el mundo, mi esposa Genevieve y yo condujimos presentaciones educativas usando encuentros de la naturaleza multimedia con estudiantes y animándolos a conocer las maravillas marinas que están cerca de ellos.
Llevé a esos chicos a un viaje visual para compartir relatos de ballenas y delfines. Les mostré imágenes y videos de lugares como Argentina, Grecia y Australia. El objetivo era poner en perspectiva lo poco común que es la marsopa vaquita. Después de todo, era un animal mexicano en mares mexicanos. Estos son en verdad sus animales.
Sentí que ésta era una de las experiencias con mayor recompense e importancia de toda la expedición. Increíblemente, ésta era la primera vez que alguien había tenido el tiempo para visitar la escuela y hablar de las vaquitas.
Después de la presentación, respondimos preguntas de los estudiantes interesados. Preguntaron cosas como:
“¿Por qué nadie había venido antes a mostrarnos esto?”
“Las personas como ustedes deberían venir a mostrarnos lo que hacen…”
Dejé imágenes y videos con el director de la escuela para mostrar a los estudiantes en el futuro y para compartirlo con otros en la ciudad.
Durante mi viaje a México, intenté grabar todos los lados del relato de la vaquita. Recientemente, muchas personas de conservación y ciencia han preguntado mi opinión de esa perspectiva tan poco común. Quieren saber mi opinión acerca del futuro de la vaquita.
Pues, mi respuesta es – los jóvenes de este video. Ellos son el futuro.
La gente puede decir que la vaquita no existirá para cuando esos chicos hayan crecido y yo estoy de acuerdo. Pero esto solo sirve para resaltar el hecho de que el mismo problema se presentará una y otra vez. La gente no está dispuesta a invertir en la educación diciendo que es “a largo plazo”, y no ven una recuperación cercana de su inversión.
Sin embargo, este tipo de pensamiento podría evitar que dichas situaciones ocurrieran, para empezar. La gente sabía que el baiji (el delfín del Río Azul) estuvo en problemas durante décadas. Y se extinguió sin que la mayoría del mundo hubiera sabido su nombre.
De la misma forma que con el baiji, nos estamos embarcando en un esfuerzo desesperado por salvar a un animal cuando ya está en proceso de extinción; en vez de utilizar un esfuerzo educativo a largo plazo para impedir que lleguemos a esto, para empezar. Tal vez esto es lo que aprendimos en la “Expedición Vaquita”.
Quisiera agradecer a Ernesto Vásquez de CONANP y a Catalina López Sagásteguide Noroeste Sustentable (NOS) por ayudarme a transcribir y traducir estas entrevistas.
Tags: Conservación, Educación, Expedición Vaquita Marina, Pescador, Vaquita Marina
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