Vaquita – Last Chance for the Desert Porpoise

Les Presento a La Vaquita Marina

Al intentar algo diferente como empezar un proyecto de fotografiar a la vaquita, un animal conocido por mantener sus secretos bien ocultos, es normal criticar, o dudar de que se pueda lograr.

Les Presento a La Vaquita Marina
Octubre 23rd, 2008 by

23 de octubre de 2008. Escrito por Chris Johnson

Hay días que pasan sin pena ni gloria, y luego otro día sin tener gran importancia. Y luego hay días increíbles que ayudan a definir toda una vida. Nunca olvidaré estas últimas 24 horas, esta experiencia tendrá una gran influencia sobre mí en los próximos años.

Regresé de filmar el encuentro con la pequeña orca, abatido, deprimido y sintiéndome un poco desamparado. Hice una copia de seguridad en mi computadora y disco duro instalado en una esquina del laboratorio de simulación, mientras que los otros científicos tenían ordenadores portátiles listos para el final de sus actividades habituales.

Todavía era temprano, apenas las 10 de la mañana, cuando regresé del Zodiaco. El clima se estaba calmando en el Beaufort 1, lo que significaba que prácticamente no había viento ni oleada, solamente unas cuantas ondulaciones en el agua. El escenario estaba listo, había un clima perfecto para ver a la vaquita.

Caminé hacia el puente donde los observadores estaban escudriñando el horizonte. Había un murmullo en el aire al difundirse la noticia de que tanto el equipo de Tom Jefferson que usaba la embarcación de pesca deportiva local: el Pancho Villa, como el velero acústico: el “Vaquita Express,”.había encontrado al animal que todos buscaban: la marsopa del desierto, conocida localmente como la ‘Vaquita Marina’.
Videos “de primera edición” – Lo que se vio desde el JORDAN, y raras secuencias de las Vaquitas marinas.

Tomé mi cámara y grabé más tomas de los investigadores mirando a través del enorme “grandes ojos,” grabando conversaciones y escuchando relatos. Vi a Bob Pitman dirigirse hacia su estación. Aunque él nunca lo aceptaría, Bob es una leyenda en el mundo de los mamíferos marinos, con más de 30 años haciendo investigaciones visuales de mamíferos marinos en todo el mundo. Si hay algo ahí, él lo verá – con su mirada de lince y personalidad de súper estrella, hace honor a su reputación. En cuestión de segundos, por el rabillo de mi ojo, vi que él dio un vistazo antes de declarar: “¡Creo que tenemos a la vaquita!”

Es como si viéramos a Michael Jordan dar un tiro de media cancha cuando quedaba solamente un segundo en el juego – si alguien iba a hacerlo, era él. El avistamiento hizo exaltar el ánimo de todo el equipo. Un avistamiento se convirtió rápidamente en dos, y después en tres. Todos los observadores dieron un vistazo para orientarse y saber cómo era un animal al que casi nadie había visto antes.
El Jordan viajaba por donde supuestamente estaba la vaquita, en el momento adecuado. A pesar de ver a las vaquitas alrededor del barco, estaban muy lejos para que yo pudiera pensar siquiera en filmarlas. .
Después de una hora de grabar los avistamientos, llamamos a Tom Jefferson al Pancho Villa. Él estaba a 5 millas del Jordan. Queríamos hacerle saber lo que estábamos viendo para que viniera y tomara algunas fotografías.

Barb Taylor se volvió hacia mí y dijo: “Oye Chris, creo que sería Buena idea que fueras con Tom. Están lo suficientemente cerca y podríamos enviarte en un zodiaco. ¿Quieres ir?”

“¡Fantástico!”

Nunca soñé que estaría en condiciones siquiera de ver a la vaquita, y mucho menos de filmarla en la naturaleza. Se ha intentado sin éxito durante muchos años y es como escalar el Everest sin oxígeno y con las piernas atadas. Hay varias imágenes de vaquitas muertas, enredadas, así como algunas fotografías de sus pequeños cadáveres que se ven a lo lejos.

Frenéticamente empaqué mi cámara, puse mis bolsas en el zodiaco, y me dirigí a toda velocidad al Pancho Villa. Tom tenía una enorme sonrisa en su cara así como con un sentido de alivio. El zodiaco se detuvo al lado de la embarcación y Tom tenía una mirada de éxito en su cara: “¡¡¡¡Tenemos fotografías!!!!”
Nunca me había sentido tan feliz por un científico en mi vida. En las últimas semanas, dirigí mi cámara de video (probablemente muy molesto) a la cara de Tom, preguntándole día tras día qué era lo que pasaba, mientras documentaba la búsqueda de un animal tan raro y tan escurridizo, que la gente nos había dicho que nunca veríamos, y menos podríamos fotografiarlo o filmarlo. Con toda la presión de la entrega, ha sido fabuloso trabajar con Tom. Él es una biblioteca andante de conocimiento científicos acerca de los cetáceos y he aprendido mucho con solo escucharlo durante horas interminables a la deriva y esperando a un animal que empezábamos a creer que nunca aparecería.

Al intentar algo diferente (algunos lo consideran locura) como empezar un proyecto de fotografiar a la vaquita, un animal conocido por mantener sus secretos bien ocultos, es normal criticar, o dudar de que se pueda lograr. Sin embargo, considerando que sabemos mucho más de los mamíferos de la tierra que de sus primos marinos, creo que proyectos arriesgados como éste, hacen la diferencia en nuestra comprensión científica y en darlo a conocer más entre el público.

Antes de que yo fuera al Jordan, Tom me había dicho que no había dormido en toda la noche, preocupado por: “¿y si no vemos a la vaquita?”. Ya no había esa presión.

Le grité a Tom a la vez que sacaba mis maletas a la cubierta de popa.
“¿Cuántas fotos sacaron, chicos?”

“¡Por lo menos un ciento!” Y surgió una sonrisa aún mayor de la ya enorme sonrisa que tenía.

Estaba anocheciendo y Tom decidió quedarse en el agua durante toda la noche. Preparé mi equipo de grabación para el día siguiente y me quedé en la cubierta pensando acerca de cómo sería ese otro día. No había viento y el mar se mezclaba con el desierto en fabulosas tonalidades de amarillo, naranja y rojo. Esa noche, mientras estaba sentado debajo de las estrellas, era como si estuviéramos flotando en una enorme bañera, cada sonido era amplificado por la quietud. A las 3 de la madrugada, un león marino de California me acompañó nadando y resoplando alrededor del barco. A las 4 de la madrugada, un pelícano aleteó como diciendo: “¡Oye, no te duermas!” Toda la emoción me impidió dormir, y me encantó estar en el mar con mis nuevos amigos. Sentí que hasta los animales estaban contentos con la tregua que trajo el buen clima.

No dejaba de pensar en que tal vez era el único de la expedición que no había visto aún a una vaquita. Estaba tan ocupado filmando toda la acción, que olvidé mirar a través de “grandes ojos” en el Jordan, y llegué muy tarde al Pancho Villa. Pero me di cuenta de que las cosas buenas ¡le llegan a quienes saben esperar!

Todavía estábamos muy cerca del Jordan, pero ellos decidieron continuar con su investigación sobre una trayectoria más hacia el sur. Preguntaron si podían enviar a Greg Silber en el zodiaco, y si lo llevaríamos después al puerto de transferencia en una camioneta de regreso a San Diego. Durante mi corta estadía en el Jordan, hablé un poco con Greg acerca de la zona y su relato hacienda un trabajo de doctorado sobre las vaquitas hace más de 20 años. Su presencia y experiencia en el terreno iba a tener un impacto muy importante ese día.

Poco después de que Greg llegó, ¡también lo hizo la vaquita! El mar reveló las pequeñas aletas dorsales a 800 metros de distancia. Paula Olson escogió a un par de grupos cerca de nosotros. Era mi turno de ver a la ‘Vaquita Marina’.

No había ráfaga, solo una serie de formas triangulares oscuras y distantes asomando brevemente sobre la superficie del agua, después una pausa y posteriormente un rápido movimiento y se fueron hacia abajo. Salen a la superficie cuatro o cinco veces seguidas, después desaparecían unos minutos. Nunca he trabajado con delfines en estado salvaje y no podía creer lo pequeños que eran esos animales.

Tardamos un tiempo en acostumbrarnos a sus movimientos y a cómo detectarlos. Pero hay una cosa que aprendí rápidamente, que la única manera de ver al cetáceo más pequeño del mundo es en la calma del mar. Desde un pequeño bote, el Beaufort 2, el estado de mar perfecto para ver a casi cualquier especie de cetáceo, es demasiado fuerte para ver a una vaquita a menos que los animales estén a 30 metros, o que enfoques los binoculares directamente a ellos. El Beaufort 1 es mucho mejor, pero la única forma de trabajar realmente con ellos, es tener las condiciones de un mágico de un vítreo Beaufort 0. Esos son los raros casos en que el mar parece un espejo y puedes ver tu reflejo. Por suerte para nosotros, ese fue nuestro escenario el día de hoy.

Estaban en grupos de 3 ó 4 y nosotros íbamos acercándonos cada vez más. Las vaquitas son tan tímidas que de los pocos avistamientos que hubo en los últimos años las vieron desaparecer a una distancia de 700 metros, pero nos íbamos acercando mucho de manera constante. Era difícil ver las aletas dorsales aún a 200 metros de distancia por el visor, y era igualmente difícil mantener la cámara estable. Los fotógrafos estaban listos en el puente para tomar las fotografías. Greg estaba en la cubierta de proa diciendo las posiciones en voz alta, y compartiendo su campo de observación. Yo estaba en la proa intentando obtener algunas imágenes en un ángulo inferior, cerca del agua.

Fue todo un reto tratar de enfocar y mantener la pista de los animales. No podía creer lo pequeños que eran. Ahora entiendo por qué mucha gente cree que estos animales son criaturas míticas. Son como la gente de sociedad que se dedican a sus actividades pasando desapercibidos o como el niño que se sienta hasta atrás del salón de clase y que nunca llama la atención porque no es llamativo ni escandaloso, sino que son tímidos, callados e introvertidos. Las vaquitas son pequeñas criaturas misteriosas y tímidas que viven su vida bajo sus propias reglas, sin mostrar interés en los barcos o en las personas.

Las cámaras fueron tomando fotos más y más rápido y la frustración de semanas de búsqueda desapareció y fue reemplazada por la alegría. El Pancho Villa se encontraba en la posición perfecta siguiendo a los animales con cautela cuando ocurrió algo milagroso. Un par de animales decidieron hacer algo poco común para las vaquitas, se dirigieron directamente hacia nosotros quedando a tan solo 20 metros de distancia y nadaron directamente debajo de la proa.

Tuve oportunidad de tomar un par de primeros planos y yo también me sentía muy aliviado. Coloqué la cámara para filmar en cámara lenta y captar el movimiento de los animales en la superficie. Como todos los fotógrafos, esperaba obtener más, pero estaba contento por estar por fin en la posición correcta y en el momento preciso para registrar este evento.

Greg Silber me dijo: “¿Filmaste eso, Chris?”

“Creo que sí…”

“¿Sabes? Mucha gente ha venido aquí a lo largo de los años, y es algo que nadie ha podido filmar. Tú eres muy afortunado, amigo mío…”

Era justamente lo que yo pensaba.

Pasamos una hora más o menos entre un par de grupos que se arremolinaban en la superficie. Sin embargo, decidieron que el espectáculo había terminado y se fueron tan rápidamente como habían aparecido. Tom y su equipo tomaron imágenes importantes para ayudar a iniciar el catálogo de fotografías de los animales. Estamos publicando algunas para que la gente pueda ver las imágenes claramente por primera vez, de esta rara especie tan difícil de entender en su hábitat natural.

Tom terminó el proyecto el 30 de octubre, así que pasaré los siguientes dos días con él en el agua, así como visitando y filmando con los investigadores en el Koi Pai. Después me centraré en la comunicad local y en lo complejo de la conservación que enfrentan las vaquitas y los pescadores. Después, volveré al Jordan hasta mediados de noviembre.

About Chris Johnson

Chris Johnson has written 32 post in this blog.

A filmmaker, photographer and digital producer based in Melbourne Australia.

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ÚLTIMOS COMENTARIOS

27 Dic 2010 by ana realado

mi hijo Moises Franco fue quien puso elnombre cucapa al Koipai yu-xa, es un orgullo para nosotros que lo hayan hecho, lastima que yano lo utilicen

13 Ene 2011 by indalecio de jesus bañuelos verde

quisiera ver en algun video a la vaquita marina no la conozco y tal vez sea la unica forma d poder conocerla

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